Arrancando los Ojos a la Noche

Mis manos arrancaron los ojos a la noche,
para acallar sus aporreantes palabras,
aun sabiendo que eso fulminaría mi existencia.

Pero hay que aceptar que a veces la vida de uno no es lo más importante.
La libertad me llamaba a gritos.
Se tornó caprichosa, fría e impasible,
Dando lugar al exterminio de los ojos
cuyas cualidades mas ínfimas eran
excitantes e hipnóticos.

Y que más se puede pedir cuando uno mata lo que más quiere,
Lo que más ansía,
con sus propias manos.
Quizás lo fácil hubiera sido dejar correr por mis dedos agua hirviendo para
que sacara de mi piel su roja tinta, y limpiar así ese momento.
Frotando fuerte,
matando de esa manera la poca sensibilidad que me queda.

Pero en lugar de ello las dejé así,
tal y como se habían quedado tras cruel acontecimiento.
Rojas, pringosas y con un dibujo de cara triste.
A lo que yo respondo con una irónica sonrisa,
Recordando que algunas almas platónicas consideran del cuerpo una cárcel.

Quiero convencerme a mí misma de sus habladurías.
De que esos ojos no servían para nada y que le he hecho un favor a la noche.
Liberándole de este cruel mundo, mandándole en vuelo directo al mundo de las
Ideas.

Dulce crueldad que sólo me hace sonreir.



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